Julio 5, 2010

¿Jubilación del sexo? No, gracias

El sistema, esa especie de Matrix que nos convence de que nacemos, aprendemos, producimos y morimos, está empeñado en que vivamos por y para él. Por suerte, nuestra vida es cada vez más larga, cosa que nos lleva a plantearnos si no será una locura transitoria eso de languidecer en cuanto llega la jubilación y pasar a una especie de estado vegetal en el que esperamos lo inevitable. No, los jubilados ya no son lo que eran, y a los 60 o 65 años hombres y mujeres siguen disfrutando de un cuerpo y una mente en forma, aún perceptivo a los placeres para los que, sin duda, ha nacido.

Esto, que parece una cosa de perogrullo, no está aún demasiado claro, sobre todo para los más jóvenes, que no se acaban de acostumbrar a que sus mayores disfruten de una “segunda juventud” en la que la falta de responsabilidades les permite volver a las locuras casi adolescentes o a disfrutar del erotismo con nuevas parejas que se niegan a tirar la toalla de su sexualidad.

Una película que acaba de llegar a nuestras pantallas, La vida empieza hoy, surge precisamente por el cierre en Cataluña de un taller que enseñaba a personas de la tercera edad a seguir disfrutando, en solitario o acompañados, del sexo. Laura Mañá, su directora, visitó varios de estos talleres para componer un guión en el que se muestran las reticencias de los hijos al disfrute de sus padres, y el tabú que en nuestra sociedad aún existe cuando los que mantienen relaciones son los abuelos.

En al cinta, vemos a una profesora, Olga (Rosa María Sardá), y a sus alumnos: Pepe (Lluís Marco), que tiene una disfunción eréctil a causa de la depresión que le ha causado jubilarse;  Herminia (Sonsoles Benedicto), que cree que es frígida, aunque su problema es que siempre ha estado con el hombre equivocado;  Julián (Osvaldo Santoro), al que le gustan mucho las mujeres, pero sobre todo Herminia; o Juanita (Pilar Bardem), que tiene la certeza de que se va a morir en cualquier momento, pero que decide rehacer su vida cuando aprende el significado del autoplacer.

En creemos que el placer no tiene edad, por eso os animamos a que acudáis a alguna de nuestras tiendas o a nuestra web con vuestros mayores, y les mostréis las posibilidades que la juguetería erótica pone a disposición de su disfrute. Para empezar, algunas sugerencias que no les parecerán salidas de una nave espacial… y que les ayudarán a recuperar el tono. Los lubricantes serán su mejor aliado para aliviar la sequedad vaginal que produce la disminución en la producción de hormonas, y que puede provocar coitos doloroso. Mejor los que tengan como base el agua, como Water Glide, con una fórmula no grasa con PH neutro.

Los vibradores, para uso individual o en compañía, serán todo un descubrimiento para aquellas que, como en la película, sepan poco o nada sobre ese gran amigo de la mujer que es el clítoris (como Laya, de Fun Factory o Nea, de Lelo) o vibradores de doble acción que permiten estimular el exterior y el interior de la vagina, como Paul & Pauline, de Fun Factory. Para ellos, un masturbador que no lo parezca, por ejemplo los de Tenga, con varios efectos y velocidades. Alucinarán.

Operación Sexquini Sexo por los cinco sentidos

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